Supervivencia empresarial en mercados que cambian en trimestres

El tablero competitivo se redibuja cada 90 días. La empresa que lideró el sector en septiembre lucha por mantener relevancia en enero. La competitividad se consolida como la mayor inquietud del sector empresarial una preocupación fundamentada: las ventajas que tardaban años en construirse ahora se erosionan antes del cierre del trimestre fiscal.

T-Systems identifica un patrón estructural para 2026: las empresas deberán apoyarse en nuevas tecnologías para hacer frente a un escenario marcado por cambios geopolíticos, la situación económica y la resiliencia operativa. No se trata de disponer de más herramientas, sino de transformar la capacidad de respuesta organizacional cuando las reglas del mercado mutan mensualmente.

La IA empresarial se fragmenta

La velocidad como nueva métrica de competitividad

Para 2028, los agentes de IA gestionarán el 68% de las interacciones de atención al cliente, según proyecciones de Gartner. Esta automatización representa mucho más que eficiencia operativa: redefine el tiempo de reacción esperado en cualquier industria. Mientras algunas organizaciones todavía planifican su estrategia digital para el segundo semestre, sus competidores ya están cerrando acuerdos comerciales con bots de negociación que operan 24/7.

La diferencia entre adaptarse y quedar rezagado se mide ahora en semanas. Gartner estima que la evolución del modelo operativo de recursos humanos tiene un impacto del 29% en la productividad generada por IA, superando ampliamente las iniciativas aisladas de automatización. Las empresas que comprenden esto están reorganizando procesos completos, no agregando parches tecnológicos.

Más allá de adoptar tecnología: integrar flexibilidad estructural

La trampa común es confundir inversión en tecnología con adaptabilidad real. Los copilotos y agentes de IA verticales serán en 2026 lo que el software ERP fue en los años 2000: una infraestructura esencial de competitividad. Sin embargo, el valor no reside en la herramienta sino en cómo se integra al tejido operativo.

Las organizaciones más resilientes han abandonado estructuras rígidas por sistemas modulares. Esto implica desde arquitecturas tecnológicas que permitan cambios sin detener operaciones hasta equipos formados en múltiples disciplinas que puedan reconfigurarse según demandas del mercado. La inteligencia artificial dejará de ser una herramienta puntual para convertirse en el sistema nervioso de la empresa, según análisis del IESE, pero eso requiere procesos ya digitalizados y datos integrados.

Decisiones estratégicas con ventanas de oportunidad más cortas

El ciclo tradicional de planificación anual ha perdido vigencia. Desde 2008, los episodios de incertidumbre extrema son más frecuentes y están más sincronizados entre grandes economías, lo que obliga a replantear cómo se toman decisiones de inversión y expansión.

    Las empresas competitivas operan ahora con estrategias de horizonte trimestral respaldadas por visión de largo plazo, pero con capacidad de pivotar cuando los indicadores tempranos señalan cambios. Esto no significa improvisación, sino contar con escenarios alternativos ya mapeados y recursos flexibles que puedan redistribuirse rápidamente. La diferencia está en anticipar antes de reaccionar.

      El factor humano en organizaciones aceleradas

      Paradójicamente, la aceleración tecnológica aumenta la importancia del talento adaptable. El burnout se consolida como riesgo empresarial, afectando directamente el desempeño y la permanencia del personal clave. Mantener competitividad exige equipos capaces de aprender continuamente sin colapsar por sobrecarga.

        Las organizaciones líderes están implementando modelos basados en habilidades que permiten rotación interna según proyectos, combinados con programas intensivos de actualización técnica. No se trata de exigir más horas, sino de desarrollar capacidades que permitan absorber cambios sin fricción. El upskilling deja de ser iniciativa de RR.HH. para convertirse en ventaja competitiva medible.

          Construir para cambiar, no para durar

          La mentalidad dominante debe evolucionar: diseñar procesos, productos y estructuras asumiendo que tendrán vida útil limitada. Esto no implica reducir calidad, sino construir con modularidad que permita reemplazar componentes sin desmantelar sistemas completos.

          La sostenibilidad se ha convertido en un eje estratégico y factor crítico para la competitividad, y esto incluye sostenibilidad operativa. Las empresas que prosperarán no serán las más grandes ni las más tecnológicas, sino las que puedan reconfigurarse cada trimestre manteniendo coherencia estratégica. En mercados que cambian aceleradamente, la adaptación continua es el único modelo de negocio sostenible.

          TIME nombra a los Arquitectos de la IA como Persona del año 2025

          La inteligencia artificial dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en la realidad más tangible de 2025. TIME reconoció este cambio histórico al designar a los «Arquitectos de la IA» como Persona del Año, marcando la tercera ocasión en que la revista otorga esta distinción a una entidad no humana.

          Sam Jacobs, editor jefe de TIME, fue directo al explicar la decisión: «Este fue el año en que el potencial completo de la inteligencia artificial rugió a la vista, y cuando quedó claro que no habrá vuelta atrás ni forma de optar por no participar». La elección no recayó en la tecnología misma, sino en las mentes que la diseñan, construyen y despliegan.

          Persona del año 2025 Time

          La portada que simboliza una nueva era

          TIME preparó dos portadas para esta edición. La primera, obra del artista digital Jason Seiler, reinterpreta la icónica fotografía «Almuerzo sobre un rascacielos» de 1932, reemplazando a los trabajadores de la Gran Depresión con los líderes tecnológicos actuales: Mark Zuckerberg (Meta), Lisa Su (AMD), Elon Musk (xAI), Jensen Huang (Nvidia), Sam Altman (OpenAI), Demis Hassabis (DeepMind), Dario Amodei (Anthropic) y Fei-Fei Li (Stanford).
          Este grupo de ocho personas acumula una fortuna conjunta de 870.000 millones de dólares, según Forbes, gran parte generada durante los últimos tres años de auge de la IA.

          El momento DeepSeek que sacudió Silicon Valley

          El mismo día de la inauguración presidencial de Trump en enero, una startup china llamada DeepSeek lanzó un modelo de IA que rivalizaba con las capacidades de los competidores estadounidenses. Este movimiento desató alarmas en Washington y obligó a una respuesta inmediata: al día siguiente, Sam Altman, Larry Ellison y Masayoshi Son anunciaron en la Casa Blanca el Proyecto Stargate, con una inversión prometida de hasta 500.000 millones de dólares para construir centros de datos de IA en Estados Unidos.

          De la experimentación a la producción masiva

          Lo que distingue a 2025 de años anteriores es la velocidad del despliegue. La revista TIME destacó cómo herramientas de codificación como Cursor alcanzaron 1.000 millones de dólares en ingresos anuales, convirtiéndose en una de las startups de crecimiento más rápido de la historia. En Anthropic, Claude ahora escribe hasta el 90% de su propio código. Nvidia casi cuadruplicó su producción de chips mientras solo duplicaba su plantilla.

          La demanda de energía se ha disparado. Los centros de datos representarán el 8% de todo el consumo eléctrico de Estados Unidos para 2030, el doble que en 2023. Las grandes tecnológicas —Amazon, Microsoft, Google y Meta— planean invertir conjuntamente 370.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA.

          El precio del progreso

          Esta transformación llega con compromisos claros. El 53% de los estadounidenses cree que la IA podría eventualmente «destruir a la humanidad», según una encuesta de Yahoo/YouGov. Los puestos de trabajo desaparecen, la desinformación prolifera y distinguir lo real de lo artificial se vuelve cada vez más difícil.

          Thomas Husson, analista principal de Forrester, explica que 2025 fue el año en que la IA pasó de ser una tecnología explorada por adoptantes tempranos a formar parte de la vida cotidiana de una masa crítica de consumidores. Entre la Generación Z, el 93% usa regularmente chatbots de IA, una penetración sin precedentes.

          El veredicto de la historia

          «Para entregar la era de las máquinas pensantes, para maravillar y preocupar a la humanidad, para transformar el presente y trascender lo posible, los Arquitectos de la IA son la Persona del Año 2025 de TIME», declaró la revista. La pregunta ya no es si la IA transformará nuestras vidas, sino cómo navegaremos ese cambio inevitable.

            En empresas como Qaleon ya estamos liderando esta transformación en el mercado español, aplicando inteligencia artificial y análisis avanzado para revolucionar sectores como el desarrollo del talento y la monitorización sanitaria. Mientras los gigantes tecnológicos construyen la infraestructura global de la IA, compañías especializadas demuestran que el verdadero valor está en aplicar esta tecnología para resolver problemas concretos y mejorar la vida de las personas.